Trump llama a ciudadanía a protestar contra Irán; impone aranceles del 25 % a sus socios comerciales

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó su campaña de presión sobre Teherán al anunciar la imposición de aranceles del 25% a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Irán. Según la Casa Blanca, la medida entra en vigor de inmediato y busca aislar económicamente a la República Islámica mientras enfrenta una de sus crisis internas más graves. Esta decisión afecta indirectamente a socios comerciales tradicionales de Irán, como China, Turquía e India, y ha generado preocupación en los mercados globales debido a su potencial impacto en el comercio mundial.
Además de las sanciones económicas, el gobierno estadounidense ha reiterado que contempla “opciones muy fuertes” en respuesta a la represión de las protestas internas en Irán, incluyendo la posibilidad de acciones militares si la situación continúa deteriorándose. Funcionarios de la Casa Blanca señalaron que, aunque la diplomacia sigue siendo una vía prioritaria, Estados Unidos no duda en usar la fuerza letal si lo considera necesario para proteger intereses estratégicos o intervenir en apoyo de la población civil.
En un mensaje difundido en su red social, Trump dijo a los manifestantes iraníes que “la ayuda está en camino” y los animó a seguir protestando contra el régimen de los ayatolás, al tiempo que canceló reuniones con funcionarios iraníes hasta que cese la represión de las protestas. Sus palabras buscan apoyar a los ciudadanos que llevan semanas en las calles, pese a una violenta respuesta de las fuerzas de seguridad iraníes.
Respuesta Iraní
En medio del endurecimiento del discurso y las medidas de presión de Washington, el gobierno de Irán ha enviado señales de apertura al diálogo. Autoridades iraníes afirmaron recientemente que el país está dispuesto a negociar con Estados Unidos, siempre que las conversaciones se desarrollen bajo principios de respeto mutuo, igualdad y sin amenazas ni imposiciones. Teherán subrayó que no busca una confrontación militar, aunque advirtió que responderá con firmeza ante cualquier agresión, dejando claro que la vía diplomática sigue abierta, pero condicionada a un cambio en la estrategia de presión y sanciones impulsada por la administración estadounidense.
El origen del conflicto
La ruptura entre ambos países se remonta a 1979, tras la Revolución Islámica en Irán y la toma de la embajada estadounidense en Teherán, donde diplomáticos fueron retenidos durante más de un año. Desde entonces, Washington e Irán rompieron relaciones diplomáticas y comenzaron una relación basada en sanciones, amenazas y enfrentamientos indirectos.
Estados Unidos ha acusado de forma reiterada al gobierno iraní de impulsar actividades desestabilizadoras en Medio Oriente, apoyar a grupos armados aliados en países como Irak, Siria, Líbano y Yemen, así como de buscar desarrollar capacidades nucleares con fines militares, acusaciones que Teherán ha negado de manera sistemática.
El punto nuclear y las sanciones
Uno de los ejes centrales del conflicto ha sido el programa nuclear iraní. Aunque en 2015 se firmó un acuerdo internacional para limitar el enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de sanciones, años después Estados Unidos se retiró del pacto, reactivando severas medidas económicas que golpearon con fuerza la economía iraní.
Las sanciones han provocado inflación, desempleo y escasez, alimentando el malestar social dentro de Irán y debilitando la relación con Occidente, al tiempo que han endurecido el discurso del régimen iraní frente a Washington.
Escalada reciente y tensión militar
En los últimos meses, la relación ha vuelto a escalar tras acciones militares directas, amenazas públicas y advertencias de represalias, elevando el temor a un enfrentamiento abierto. Autoridades estadounidenses han reiterado que “todas las opciones están sobre la mesa” para impedir que Irán obtenga un arma nuclear, mientras que Teherán ha advertido que cualquier agresión tendrá “consecuencias duraderas”.
Impacto regional y global
El conflicto no se limita a dos países. La rivalidad entre Irán y Estados Unidos influye directamente en la seguridad del Medio Oriente, una región clave para el suministro energético mundial. El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo global, se mantiene como uno de los principales puntos de riesgo ante cualquier escalada.
Además, potencias como Rusia, China y países europeos observan con preocupación el deterioro de la situación, advirtiendo que una confrontación directa podría desatar consecuencias económicas, humanitarias y militares a escala global.




