Comunicación

¿Qué pasa cuando te disculpas de más?

Sorry, pero ya deja de disculparte por todo, sobre todo en la chamba, aunque no lo creas es un cuchillo que corta la confianza. En vez de ello, hay que trabajar en la comunicación asertiva.

Nadie puede negar que pedir disculpas a tiempo, puede ayudar en el proceso de remediar una situación tan profunda o superficialmente como se pueda, un “lo siento” a tiempo, se agradece, pero tampoco te pases Ignacio, no puedes solo disculparte todo el tiempo porque entonces comienza a perder efecto.

Pero entonces de qué hablamos, cuántas veces al día dices lo siguiente: “perdón, ¿me expliqué bien?”, “perdone la demora”, “disculpe la espera”, “lamento las molestias”, “perdón, puedo pasar”, y le podemos seguir cariños, el “perdón, lamento y el disculpe”, están en nuestro vocabulario rápido y diario. Bueno pues, LO SIENTO, pero todo eso se puede expresar de forma asertiva sin lamentarnos tanto…

Por ejemplo: el “Perdón, no entiendo”, cámbialo por solo “podría explicarme de otra forma por favor”, sigue siendo educado pero le quitamos la martirización. “Perdón la demora” sale y mejor vamos por “gracias por esperar, ya estoy aquí”. El punto es que solo hagas el ejercicio de no iniciar cualquier situación pidiendo perdón, no por favor.

Y por qué el exceso de lamentos no funciona, porque disculparte requiere de un proceso largo de ejecución, mira:

¿Cómo disculparte efectivamente?

Primero hay que reconocer el error o falla, aquel que crea que no comete o los cometerá, seguro es un extraterrestre. Luego hay que expresar ese arrepentimiento; explicar sin excursarme; reconocer el impacto causado en la otra persona; mencionar una estrategia o plan para evitar que se repita y por último, ofrecer la reparación del daño o una compensación a la acción.

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