Aranceles de EE.UU.: industrias mexicanas en la cuerda floja

EE.UU. aprieta las reglas y golpea a la economía mexicana
Si pensabas que el T-MEC era un paseo en el parque, piénsalo otra vez. Las nuevas medidas arancelarias y revisiones exhaustivas de EE.UU. tienen a la economía mexicana tambaleándose. Y no es para menos: el 81% de las afectaciones comerciales están cayendo sobre siete industrias clave, incluyendo la aeronáutica, farmacéutica, metalmecánica, automotriz, electrodomésticos, acero y aluminio. ¡Vaya combo!
Durante la reunión mensual del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), capítulo Monterrey, los especialistas dejaron claro que la cosa no pinta fácil. Las inspecciones del Customs and Border Protection (CBP) están más estrictas que nunca, asegurándose de que todo cumpla con las reglas del T-MEC. Y aquí viene el problema: la integración de insumos nacionales en productos de exportación es bajísima, apenas del 7% al 8%.
Luis Ricardo Rodríguez Meneses, de Monarch Global Strategies, lo dijo sin rodeos: aunque en el discurso se presume que se apoya a los insumos locales, en la práctica no es así. ¿El resultado? Empresas que batallan para adaptarse a las exigencias del tratado y un futuro incierto para las cadenas de suministro.

Por su parte, Armando de Lille Calatayud, de Deloitte México, explicó que las revisiones del CBP se han vuelto un dolor de cabeza, sobre todo en los sectores automotriz y de electrodomésticos, donde buena parte de los componentes vienen de fuera. Para cumplir con las reglas de origen y no perder los beneficios del T-MEC, las empresas están teniendo que demostrar el origen de cada tornillo, lo que se traduce en más burocracia, retrasos y costos extra.
El golpe también se siente en la industria aeronáutica, que enfrenta trabas en la certificación de componentes, y en la farmacéutica, que debe superar estrictos controles de calidad y trazabilidad. Pero si hay sectores que están sufriendo de verdad, son el del acero y aluminio, que ya tienen encima aranceles específicos que encarecen la producción y restan competitividad en EE.UU.
Los expertos coinciden en que la situación es complicada: las empresas mexicanas no solo tienen que lidiar con costos crecientes y regulaciones cambiantes, sino que la baja integración de insumos nacionales las hace más vulnerables. Y con el CBP revisando hasta el último detalle, la incertidumbre crece y los exportadores están invirtiendo tiempo y dinero extra para cumplir con las reglas.
En pocas palabras: Estados Unidos endurece el juego, y México tiene que ponerse las pilas si quiere seguir compitiendo. ¡Ajusten cinturones que esto va para largo!



