Inundaciones en Texas dejan daños devastadores
Una tragedia sin precedentes ha golpeado al estado de Texas tras las devastadoras inundaciones súbitas provocadas por la crecida del río Guadalupe. Hasta este 7 de julio, la Casa Blanca confirmó que la cifra de muertos asciende ya a 91 personas, entre ellas al menos 30 menores de edad, mientras continúan las labores de búsqueda de más desaparecidos. El fenómeno sorprendió a cientos de familias que celebraban el fin de semana del Día de la Independencia en zonas de recreo como el campamento “Camp Mystic”, donde varias niñas quedaron atrapadas cuando las cabañas y casas móviles fueron arrasadas por la corriente.
Los equipos de rescate federales, estatales y locales, apoyados por helicópteros, drones y botes, han logrado salvar a más de 850 personas hasta ahora, pero enfrentan condiciones peligrosas debido a la amenaza de nuevas lluvias. El gobernador Greg Abbott advirtió que varias regiones siguen bajo alerta de “peligro mortal” y pidió a la población extremar precauciones. Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, informó que el presidente Trump visitará Texas en los próximos días y confirmó la declaración de desastre mayor para garantizar recursos federales destinados a la atención de víctimas y reconstrucción.

Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó sus condolencias a las familias afectadas y dio a conocer que el consulado en San Antonio ha asistido a al menos 30 connacionales afectados por la inundación, algunos de ellos en proceso de repatriación. Sheinbaum también destacó el heroísmo de dos jóvenes mexicanas, Silvana Garza y María Paula Zárate, quienes ayudaron a rescatar a niñas atrapadas en el campamento. El gobierno mexicano mantiene presencia consular para dar apoyo legal, logístico y humanitario a quienes lo necesiten.
La tragedia ha puesto en evidencia la falta de sistemas de alerta temprana en algunas zonas rurales de Texas, como reconoció el juez del condado de Kerr, Rob Kelly. La rapidez y magnitud de la crecida sorprendió incluso a las autoridades locales, que admitieron no haber anticipado un escenario tan devastador. Hoy, familias enteras siguen buscando respuestas mientras la cifra de víctimas sigue creciendo y las comunidades afectadas se aferran a la esperanza de encontrar con vida a quienes aún no aparecen.



