¿Por qué arde Francia? Protestas por el costo de vida terminan en incendios y saqueos; Italia también estalla
Las movilizaciones del 17 de octubre reunieron entre 550 mil y 800 mil personas en Francia. El Gobierno reportó detenciones, policías heridos y daños en edificios públicos y comercios; en Italia también hubo enfrentamientos y saqueos.
Las protestas contra el aumento del costo de vida, la pérdida del poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos derivaron en graves disturbios en distintas ciudades de Francia el sábado 17 de octubre.
Durante la jornada se reportaron incendios, saqueos de comercios, daños a edificios públicos y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. En Italia también se registraron hechos violentos durante movilizaciones por demandas sociales y económicas.
De acuerdo con el Ministerio del Interior francés, alrededor de 550 mil personas participaron en 110 manifestaciones en todo el país, mientras que las organizaciones convocantes calcularon una asistencia de 800 mil personas. Aunque numerosas concentraciones transcurrieron pacíficamente, grupos violentos protagonizaron ataques contra establecimientos comerciales e instalaciones públicas.
Incendian Ayuntamiento de Limoges y oficina de turismo en Lyon
Uno de los incidentes más graves ocurrió en Limoges, donde un incendio afectó severamente al Ayuntamiento, un edificio histórico inaugurado en 1883. Las llamas causaron daños de gran magnitud y convirtieron al inmueble en uno de los principales símbolos de la violencia registrada durante las protestas.
En Lyon, una sede de la oficina de turismo ubicada en la plaza Bellecour fue vandalizada e incendiada. También se reportaron destrozos en comercios y enfrentamientos con la policía.
En Marsella, grupos de manifestantes irrumpieron en el Ayuntamiento y provocaron daños en las instalaciones. En París y otras ciudades se reportaron saqueos, escaparates rotos, vehículos incendiados y ataques contra inmuebles públicos.
Las afectaciones también alcanzaron localidades como Burdeos y Lille. Las autoridades y los responsables de establecimientos comerciales iniciaron la evaluación de los daños, mientras continuaban las investigaciones para identificar a quienes participaron en los actos vandálicos.
Más de mil detenciones y cientos de policías lesionados
El balance de las autoridades francesas cambió conforme avanzaron las operaciones policiales. Durante la jornada se informó inicialmente de cientos de personas detenidas; los reportes posteriores elevaron la cifra a más de mil 800 arrestos.
Los balances publicados el domingo también dieron cuenta de centenares de integrantes de las fuerzas de seguridad lesionados. Las cifras varían según el momento del recuento y las categorías de personal incluidas.
Además, un manifestante murió en París después de sufrir un malestar. La información disponible no permite atribuir directamente su fallecimiento a los enfrentamientos.
En Saint-Étienne, un joven de 17 años sufrió la amputación de una mano por la explosión de una granada policial, según los reportes publicados. El caso quedó bajo investigación de la Inspección General de la Policía Nacional francesa para esclarecer las circunstancias de la lesión.
¿Por qué se manifiestan en Francia?
Las movilizaciones surgieron de distintas inconformidades sociales. Entre las principales demandas se encuentran el aumento de los precios, la pérdida del poder adquisitivo, las condiciones de la educación pública y el deterioro de los servicios públicos.
Las protestas, inicialmente impulsadas por estudiantes que denunciaban deficiencias en los centros educativos, incorporaron a trabajadores, sindicatos y sectores relacionados con el movimiento de los chalecos amarillos, surgido en 2018 contra el costo de vida y determinadas políticas económicas.
La convocatoria buscó reunir distintas reivindicaciones sociales. Sin embargo, los actos violentos cometidos durante algunas concentraciones terminaron por desplazar parte de las demandas originales de la discusión pública.
Macron condena los saqueos y anuncia acciones judiciales
El presidente francés, Emmanuel Macron, condenó los ataques contra edificios públicos y comercios y advirtió que las personas responsables serían perseguidas y castigadas conforme a la ley. También expresó su respaldo a las fuerzas de seguridad.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, atribuyó parte de la violencia a grupos de ultraizquierda radicalizados. Esta postura corresponde a la interpretación del Gobierno sobre los responsables de los disturbios y no implica que todos los participantes en las manifestaciones hayan intervenido en los actos delictivos.
Por su parte, el primer ministro, Sébastien Lecornu, encabezó la coordinación de la respuesta gubernamental y anunció el seguimiento de los daños económicos, las afectaciones al comercio y las investigaciones judiciales.
La jornada también abrió un debate sobre la actuación policial, después de que se reportaran lesiones graves entre manifestantes. Las investigaciones deberán establecer las circunstancias de cada incidente y las posibles responsabilidades.
Italia también registra saqueos y enfrentamientos
La violencia no se limitó a Francia. En Italia, una protesta realizada el sábado en Milán contra las guerras y el aumento del costo de vida derivó en enfrentamientos entre grupos de manifestantes y policías.
En el centro de la ciudad se reportaron comercios saqueados, incendios y daños en establecimientos. La policía empleó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los grupos violentos. El balance difundido por las autoridades incluyó dos agentes lesionados y alrededor de 50 personas retenidas o detenidas, entre ellas numerosos menores de edad.
También se registraron enfrentamientos en Turín y Bolonia. En Turín hubo barricadas y daños en una librería, mientras que en Bolonia se reportó el lanzamiento de piedras, botellas y otros objetos contra los agentes en las inmediaciones de la estación ferroviaria.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, condenó los actos violentos y defendió el derecho a manifestarse pacíficamente. El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, reconoció la legitimidad de las preocupaciones sociales, pero rechazó los saqueos y los daños ocasionados.
Aunque las protestas de Francia e Italia coincidieron en el tiempo y comparten preocupaciones económicas, los reportes disponibles describen movilizaciones con convocatorias y contextos propios. No hay elementos suficientes para afirmar que todos los disturbios formen parte de una operación coordinada entre ambos países.
Las autoridades de ambos países mantienen el seguimiento de los daños y las investigaciones correspondientes. En Francia, la atención se centra en la recuperación de los edificios afectados, la cuantificación de las pérdidas y la identificación de los responsables, mientras que el Gobierno enfrenta el desafío de responder al malestar social sin permitir que los actos violentos impidan las manifestaciones pacíficas.




