Crisis en Chilapa: vi0lencia de Los Ardillos provoca desplazamiento forzado de cientos de familias indígenas

La violencia volvió a golpear con fuerza a la región de la Montaña Baja de Guerrero. En el municipio de Chilapa de Álvarez, cientos de familias indígenas nahuas abandonaron sus hogares tras una nueva ola de ataques armados atribuidos al grupo criminal Los Ardillos, situación que ha generado una crisis humanitaria y encendido las alertas de organizaciones sociales y autoridades federales.
Comunidades enteras denunciaron balaceras, amenazas, incursiones armadas y el uso de drones con explosivos, hechos que obligaron a hombres, mujeres, niñas y niños a refugiarse en iglesias, escuelas y zonas serranas para intentar salvar la vida.
Comunidades indígenas huyen por violencia en Chilapa
De acuerdo con denuncias del Consejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), las agresiones comenzaron a intensificarse desde los primeros días de mayo de 2026 en comunidades indígenas pertenecientes al municipio de Chilapa.
Entre las localidades más afectadas se encuentran Alcozacán, Tula, Xicotlán, Acahuetlán y Coatzingo, donde habitantes señalaron que grupos armados ingresaron a diversas zonas disparando armas de alto poder y lanzando amenazas contra la población, provocando que numerosas familias escaparan durante la noche.
Videos difundidos en redes sociales muestran a personas refugiadas en templos religiosos, así como viviendas abandonadas tras los ataques.
Reportan desplazamiento forzado de hasta mil familias
Organizaciones indígenas aseguran que entre 800 y mil familias podrían haber sido desplazadas por la violencia en la región, aunque las cifras oficiales dadas a conocer inicialmente por autoridades estatales fueron considerablemente menores.
El desplazamiento forzado interno se ha convertido en uno de los principales problemas de seguridad y derechos humanos en Guerrero, particularmente en municipios donde grupos criminales mantienen disputas territoriales.
Las familias desplazadas denunciaron que muchas tuvieron que dormir en cerros y caminos rurales para evitar quedar atrapadas en medio de los enfrentamientos armados.
¿Quiénes son Los Ardillos?
Los Ardillos son un grupo criminal con fuerte presencia en distintas regiones de Guerrero y han sido señalados durante años por hechos violentos en Chilapa y municipios cercanos.
Diversos reportes los vinculan con actividades relacionadas con narcotráfico, extorsión, control territorial y disputas por rutas del crimen organizado.
El grupo ya había sido señalado anteriormente por ataques contra comunidades indígenas, incluyendo la masacre ocurrida en Alcozacán en enero de 2020, donde fueron asesinados diez músicos indígenas nahuas.
Denuncian omisión de autoridades
El CIPOG-EZ y organizaciones indígenas acusaron públicamente que las comunidades llevaban días pidiendo ayuda sin recibir protección suficiente.
Los pobladores afirmaron que, pese a la presencia de fuerzas de seguridad en la región, los ataques continuaron durante varias jornadas.
También denunciaron que el miedo persiste entre las familias desplazadas, pues muchas personas consideran que todavía no existen condiciones seguras para regresar a sus hogares.
Gobierno despliega fuerzas de seguridad en Guerrero
Ante la gravedad de la situación y la presión social generada por las denuncias, autoridades federales y estatales desplegaron más de mil elementos de seguridad en la región de la Montaña Baja.
El operativo incluye presencia del Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Policía Estatal y fuerzas de investigación, además de la instalación de un centro de coordinación para atender a las familias desplazadas y reforzar la vigilancia en las comunidades afectadas.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el gabinete de seguridad federal ya da seguimiento al caso y aseguró que se trabaja para garantizar condiciones de seguridad en la zona.
Chilapa, una región marcada por la violencia
La región de Chilapa enfrenta desde hace más de una década una crisis constante de violencia ligada a grupos criminales, desapariciones, asesinatos y conflictos territoriales.
Organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos han advertido repetidamente sobre el riesgo que enfrentan las comunidades indígenas de la Montaña Baja, donde el desplazamiento forzado se ha vuelto cada vez más frecuente.




