Cachetean y abuchean a gobernador de Michoacán en funeral de Carlos Manzo

gobernador de Michoacán abucheado y cacheteado en funeral de Carlos Manzo
Durante el funeral del presidente municipal de Carlos Manzo, asesinado en Uruapan, el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, fue abucheado y en un momento fue separado abruptamente de la sala funeral luego de que una mujer lo cacheteara. El hecho ocurrió mientras el gobernador llegaba a presentar sus condolencias a la familia de Manzo, generando un ambiente tenso y de rechazo público.
Detalles de la agresión
La agresión se registró cuando Ramírez Bedolla ingresaba a la capilla donde se velaba el cuerpo de Carlos Manzo. Usuarios de redes sociales y medios locales difundieron imágenes en las que una mujer lo cachetea visiblemente, mientras otras personas coreaban consignas de “¡Justicia!” y “¡Asesino!”. La seguridad del gobernador respondió retirándolo del recinto en menos de cinco minutos.
Autoridades estatales indicaron que el incidente se maneja como parte de la indignación social por el homicidio del alcalde, y señalaron que se reforzarán las acciones de seguridad tanto para garantizar el acto protocolario como para investigar el incidente dirigido al gobernador.
Contexto del rechazo público al gobernador de Michoacán en Uruapan
El ambiente en el municipio de Uruapan estaba ya cargado tras el asesinato de Carlos Manzo, quien había denunciado públicamente la presencia del crimen organizado en la región. Durante su funeral, millones de ciudadanos presentes exigieron que el gobierno estatal y federal respondieran. En ese contexto, la presencia del gobernador de Michoacán fue recibida con hostilidad, lo que derivó en el episodio de abucheo y cachetada.
Consecuencias políticas y demanda de justicia
El episodio del gobernador de Michoacán abucheado y cacheteado trasciende más allá de un incidente personal: envía un mensaje claro sobre la crisis de gobernabilidad y legitimidad en Michoacán. Activistas y colectivos ciudadanos demandan que el asesinato de Carlos Manzo no quede impune.
El gobernador Ramírez Bedolla emitió un comunicado en el que reconoció el dolor de la ciudadanía por la muerte del alcalde y se comprometió a reforzar las investigaciones, asegurando que “la justicia no puede esperar”. Sin embargo, la exigencia pública es que esta promesa se traduzca en resultados concretos en corto plazo.
En diversas ocasiones, Carlos Manzo reclamó públicamente al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla por lo que consideraba falta de atención estatal a la seguridad de Uruapan. En septiembre de 2025, Manzo declaró que no estaba “peleado” con el gobernador pero dejó claro que esperaba mayor respaldo, y afirmó que “no nos vamos a quedar callados” ante lo que calificaba como abandono del municipio.
Por su parte, el gobernador Ramírez Bedolla reconoció el asesinato del alcalde y confirmó que su administración colaboraría inmediatamente con la investigación de los hechos. En su mensaje de condolencias, señaló que “todas las instancias de seguridad se encuentran trabajando” para esclarecer el atentado contra Manzo.
Movilización masiva en Morelia y Uruapan
Grupos de ciudadanos se congregaron este domingo para exigir justicia por la muerte de Carlos Manzo y alzar la voz contra la impunidad. En Morelia, la marcha partió desde la Plaza María Morelos y Pavón hacia el Centro Histórico, coreando consignas como “¡Carlos no murió, el gobierno lo mató!” y “¡Fuera Morena!”. En Uruapan, simpatizantes del alcalde recorrieron las calles del municipio vestido de negro y acompañados por su caballo —símbolo de su campaña— hasta la plaza principal donde se realizó la ceremonia luctuosa.
Irrupción en el Palacio de Gobierno y tono de exigencia
La protesta escaló al ingresar al Palacio de Gobierno de Michoacán, donde un grupo de manifestantes forzó la puerta principal, ocasionó daños al edificio, incendió mobiliario y colocó pancartas con mensajes dirigidos al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Las consignas apuntaban directamente al estado, acusándolo de responsabilidad política: “¡El gobierno lo mató!” y “¡Y sigue la casa de Bedolla!” fueron escuchadas durante el trayecto hacia la sede del poder estatal.
La policía reprimió la movilización de forma excesiva, según critican varias organizaciones en Michoacán.

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