Falta de vacunación provoca regreso del sarampión en México; se registra primera muert€ en 2026

La Secretaría de Salud federal confirmó la primera muerte por sarampión en México durante 2026, ocurrida en el estado de Michoacán, dentro del contexto del brote activo que se mantiene desde 2025.
Según los informes oficiales con corte al 23 de enero, en lo que va de este año se han registrado al menos 987 casos, con Jalisco, Chiapas y Sinaloa entre las entidades con mayor número de contagios.
En Michoacán, donde se registró el fallecimiento, se reportan también centenares de casos, la mayoría de personas que no contaban con esquema de vacunación completo.
Las autoridades han enfatizado que la vacuna contra el sarampión es segura, gratuita y altamente eficaz, y han reiterado la necesidad de reforzar la inmunización y las medidas preventivas para contener la enfermedad.
El resurgimiento del sarampión en México fue consecuencia de un rezago acumulado en la vacunación, reconocido por las propias autoridades sanitarias, y no de una falla en la eficacia de las vacunas.
Tras más de dos décadas sin transmisión endémica, el país volvió a registrar brotes debido a que millones de personas quedaron sin protección contra el virus.La Secretaría de Salud ha reconocido públicamente que las coberturas de vacunación disminuyeron de forma importante en años recientes, especialmente durante la pandemia de COVID-19, cuando los servicios de salud se concentraron en la atención de la emergencia sanitaria y se interrumpieron o retrasaron los esquemas de vacunación rutinaria.
Aunque no existe una declaración oficial en la que se afirme que “se dejó de vacunar” de manera deliberada, sí hay un reconocimiento institucional de que no se logró mantener la vacunación sistemática en niveles adecuados, lo que generó un rezago significativo, sobre todo en niñas, niños y adolescentes que no completaron la vacuna triple viral.
Este rezago provocó la acumulación de población susceptible. Las propias autoridades sanitarias han señalado que la mayoría de los casos confirmados se presentó en personas no vacunadas o con esquemas incompletos, lo que confirma que el brote estuvo directamente relacionado con la falta de inmunización.
La pandemia de COVID-19 tuvo un papel indirecto pero determinante. La reconversión hospitalaria, la suspensión de campañas presenciales, el miedo de la población a acudir a centros de salud y problemas logísticos afectaron la vacunación preventiva durante varios años consecutivos.
Este impacto no fue exclusivo de México, pero en el país coincidió con una reducción sostenida de coberturas desde antes de la emergencia sanitaria.
Ante el brote registrado entre 2025 y 2026, la Secretaría de Salud implementó campañas intensivas de vacunación, amplió grupos de edad, aplicó dosis adicionales y reforzó la vigilancia epidemiológica, acciones que implícitamente reconocen la necesidad de recuperar lo que no se vacunó en años previos.
Especialistas en salud pública han advertido que el caso del sarampión demuestra que la interrupción prolongada de la vacunación puede revertir en poco tiempo avances logrados durante décadas.
Las autoridades han reiterado que la única forma de evitar nuevos brotes es restablecer coberturas altas y sostenidas de vacunación en todo el país.
Recomendaciones de la OMS ante el brote
Ante el brote activo, la OMS y la OPS han reiterado la necesidad de restablecer coberturas de vacunación superiores al 95 %, fortalecer la vigilancia epidemiológica y garantizar una respuesta rápida ante nuevos casos. También han advertido que, de no lograrse el control de la transmisión, México podría enfrentar brotes recurrentes y un aumento en las complicaciones graves asociadas a la enfermedad, especialmente en menores de edad y personas no vacunadas.
Pérdida de estatus de país libre de sarampión
La OPS ha anunciado que México ha perdido el estatus de país libre de sarampión que había logrado con años de esfuerzos en inmunización y vigilancia epidemiológica.
Esto se debe a la circulación sostenida del virus más allá de casos importados, una condición que pone en riesgo los avances sanitarios obtenidos y obliga a intensificar las estrategias de vacunación y control epidemiológico para recuperar ese reconocimiento internacional.




