EU acusa por n4rc0terrorismo a “La Rana” y “El Aquiles”; ofrece 5 millones de dólares por cada uno

El gobierno de Estados Unidos anunció una recompensa de hasta 5 millones de dólares por información que conduzca a la captura y/o condena de los hermanos René y Alfonso Arzate García, alias “La Rana” y “El Aquiles”, señalados como presuntos líderes del Cártel de Sinaloa en la zona de Tijuana, Baja California.
El anuncio fue realizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, en coordinación con la Drug Enforcement Administration (DEA) y la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de California. La recompensa es de hasta 5 millones de dólares por cada uno, lo que suma un total potencial de 10 millones de dólares.
De manera paralela, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una acusación ampliada en contra de René Arzate García, en la que se incluyen cargos por narcoterrorismo, apoyo material al terrorismo, empresa criminal continua, conspiración para el tráfico internacional de drogas y lavado de dinero.
De acuerdo con la acusación, los hermanos Arzate García habrían encabezado durante más de una década las operaciones del Cártel de Sinaloa en Tijuana, coordinando el tráfico de grandes cantidades de fentanilo, metanfetamina, cocaína, heroína y marihuana hacia territorio estadounidense. Las autoridades los señalan de mantener el control de la plaza mediante actos de violencia y redes de corrupción.
El cargo de narcoterrorismo se sustenta en la legislación estadounidense que permite procesar a integrantes de organizaciones criminales cuando sus actividades de tráfico de drogas están vinculadas con violencia sistemática y amenazas a la seguridad nacional.
Los hermanos Arzate García permanecen prófugos y forman parte de los objetivos prioritarios de agencias federales estadounidenses. Las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía para proporcionar información que permita su localización, bajo el esquema del programa de recompensas del Departamento de Estado.
Este caso se enmarca en la estrategia de Estados Unidos para intensificar la persecución penal contra líderes de organizaciones criminales transnacionales vinculadas al tráfico de drogas sintéticas, particularmente fentanilo, sustancia que ha provocado una crisis de sobredosis en ese país.




