Parlamento de Cuba aprueba reformas de libre mercado

La Asamblea Nacional dio luz verde a un paquete de cambios que abre espacios a la inversión privada, la banca privada y el desarrollo inmobiliario, en lo que especialistas consideran la mayor transformación económica de la isla en décadas.
La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba aprobó un amplio paquete de reformas económicas impulsado por el presidente Miguel Díaz-Canel, una iniciativa que incorpora mecanismos de libre mercado y busca reactivar la economía de la isla en medio de una prolongada crisis caracterizada por escasez de alimentos, apagones, falta de combustible y una disminución en el ingreso de divisas.
Las medidas fueron respaldadas por el Parlamento cubano durante una sesión en La Habana y cuentan también con el apoyo del expresidente Raúl Castro. El gobierno sostiene que los cambios permitirán modernizar el modelo económico del país sin abandonar el sistema socialista que ha regido a la nación desde la Revolución de 1959.
Entre las reformas aprobadas destaca la autorización para el desarrollo inmobiliario privado, la apertura del sistema financiero a instituciones bancarias privadas y la posibilidad de que empresas estatales se transformen en sociedades con participación de inversionistas.
Asimismo, el nuevo marco económico contempla la venta de determinados bienes estatales a particulares, empresas nacionales, inversionistas extranjeros y cubanos residentes en el exterior, así como una mayor autonomía para municipios y empresas públicas en la toma de decisiones financieras y administrativas.
Otro de los objetivos es ampliar la participación del sector privado, especialmente de las pequeñas y medianas empresas, que en años recientes han adquirido un papel más relevante dentro de la economía cubana. Las autoridades también prevén flexibilizar diversos mecanismos relacionados con el comercio exterior y la asignación de recursos productivos.
Una respuesta a la crisis económica
Las reformas llegan en un momento particularmente complejo para Cuba. Durante los últimos años, el país ha enfrentado una combinación de factores que han impactado severamente la economía nacional.
La escasez de productos básicos, las dificultades para importar alimentos y combustibles, los problemas en el sistema eléctrico y la caída de sectores estratégicos como el turismo han generado un deterioro en las condiciones económicas de la población.
A ello se suma la persistencia de sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, las cuales, según el gobierno cubano, han limitado el acceso a financiamiento, comercio e inversión extranjera.
Frente a este escenario, Díaz-Canel ha defendido la necesidad de introducir cambios estructurales que permitan aumentar la producción, atraer capital y generar nuevas fuentes de riqueza para el país.
Apertura económica sin cambios políticos
Pese al alcance de las medidas, el gobierno cubano ha insistido en que las reformas no representan un abandono del socialismo ni una transición hacia un modelo capitalista.
Las autoridades sostienen que el Estado mantendrá el control de los sectores estratégicos y continuará dirigiendo la política económica nacional, mientras que los nuevos mecanismos de mercado funcionarán como herramientas para impulsar el crecimiento y mejorar la eficiencia productiva.
La estrategia ha sido comparada por diversos analistas con los procesos de apertura económica implementados por China y Vietnam, países gobernados por partidos comunistas que incorporaron elementos de mercado sin modificar sustancialmente su estructura política.




